El convento do Carmo de Lisboa

La historia que voy a contar hoy tiene varios elementos, y los voy a presentar como si fueran los distintos personajes que intervienen en una obra de teatro.

Lista de participantes:

  1. Una batalla medieval
  2. Un terremoto, quizá el más famoso de la historia
  3. Unas ruinas (aunque deberíamos entrecomillarlas)
  4. Una Revolución (pacífica)
  5. Un ascensor, un museo y una plaza.

Con este elenco (y echando un vistazo al título del post) solo podemos estar hablando del Convento do Carmo de Lisboa. Recientemente he visitado Lisboa, y quizá lo que más me impresionó fueron las ruinas de este convento en pleno centro de la ciudad. Me parecía increíble que conservaran un edificio prácticamente destruído y más aún, que fuera un museo. Pero no me quiero precipitar. Empecemos por el principio.

Estamos en el año 1383, con la Penísula Ibérica en un período de relativa calma dentro de la llamada Reconquista (otro día hablaremos de esto, que es uno de los grandes mitos de la historiografía española). En Europa, ingleses y franceses llevan pegándose 50 años (y los que les quedan) en lo que luego se llamaría la Guerra de los Cien Años. El rey de Portugal ha muerto sin herederos, y el rey de Castilla, Juan I, decide intentar anexionarse Portugal, ya que su mujer era hija del difunto rey. Forma un numeroso ejército, que incluye soldados franceses, y entra en Portugal. El regente portugués, Juan de Avis, con la ayuda de Nuno Alvares Pereira, y de un contingente inglés (tradicionales aliados de Portugal desde El asedio de Lisboa en 1147) le sale al paso en la llanura de Aljubarrota, donde vencen a las tropas castellanas y se aseguran la independencia de Portugal durante casi dos siglos más (en 1580 la historia se repite, pero Felipe II aplastará sin grandes dificultades la resistencia portuguesa). Una estimación de las cifras de la batalla habla de 30.000 castellanos contra sólo 6.000 portugueses, mientras que el número de bajas son desconocidas, aunque muy numerosas en el bando derrotado.

Ruinas del Convento do Carmo en Lisboa

Tanto el recién consolidado rey de Portugal, Juan I, como su condestable, Nuno Alvares Pereira, se apresuran a agradecer a Dios su victoria sobre los castellanos. El primero ordena construir el Mosteiro de Batalha, y el segundo, un convento en Lisboa, frente al Castillo de San Jorge, de la época de dominación musulmana. Toda época tiene sus modas arquitectónicas, y en 1385 el gótico estaba muy bien visto en Portugal y en toda Europa. Pronto fueron invitados los Carmelitas a ocupar el nuevo convento, por lo que pasó a llamarse Convento do Carmo. En 1423 el propio Nuno Alvares Pereira se convirtió en un monje carmelita más e ingresó en el Convento, donde recibiría en numerosas ocasiones visitas de su rey, que todavía era Juan I, y dónde moriría en 1431. Fue enterrado en el mismo Convento, pero si queremos visitar su tumba, nos encontraremos con que no es posible, porque se destruyó hace tiempo. La causa: el Terremoto de Lisboa.

Dicho terremoto es probablemente el más famoso de la historia, o lo era, hasta el tsunami de la Navidad de 2006. No fue un simple terremoto, ya que dentro de lo que conocemos como “Terremoto de Lisboa” hay un tsunami, varios incendios y un terremoto propiamente dicho. Lo contaré someramente: el 1 de noviembre de 1755, un movimiento de tierras sacudió Lisboa y gran parte de Portugal, España y el norte de África durante pocos minutos; cuando parecía que todo había acabado, varias olas gigantes azotaron Lisboa, llegando el agua a subir por el Estuario del Tajo varios kilómetros río arriba; luego, hubo varios incendios que tardaron varios días en apagarse. Cuando todo había acabado, casi 100.000 personas habían fallecido (entonces vivían allí cerca de 250.000), y prácticamente toda Lisboa había quedado arrasada.

Sin perder el tiempo, el rey y su principal ministro, el Marqués de Pombal, se pusieron manos a la obra de reconstruir la ciudad. La ciudad fue replanificada casi por completo, y (a lo que yo quería llegar) las únicas ruinas que se conservan del terremoto son las del Convento de Carmo. Los restos del convento y de la iglesia son de una belleza extraordinaria, como si el tiempo se hubiera parado de repente (y así fue, de hecho). Se dejaron para que sirvieran de testigo de la tragedia, ya que están situadas en un sitio con una visibilidad muy grande. Dicho de otra manera: si estás en el Rossio, es imposible no verlo. Y el Rossio es, en mi opinión, de lo más concurrido de Lisboa.

Alrededor de un siglo después, en 1864 se cedió el edificio (o lo que quedaba de él) a la Asociación Portuguesa de Arqueología, que no tardó en convertirlo en un museo. A dicho museo, que puede visitarse hoy en día, fueron llevadas diversas piezas de interés arqueológico, como un par de momias americanas, una estatua de Alfonso Enriques, azulejos árabes… entre otros. Al Museo del Convento do Carmo se accede por la plaza do Carmo, muy cerca del Rossio. Es recomendable subir usando el Elevador de Santa Justa, que da acceso justo a la Plaza do Carmo, y así te ahorras una subida considerable por el Barrio de Chiado. No obstante, (y eso fue lo que hice yo) si te abstienes de usar el ascensor, el paseo es muy agradable (aunque cuesta arriba, eso sí).

La historia casi termina aquí: en 1974, el 25 de abril, una parte considerable del ejército portugués se rebeló contra la dictadura del “Estado Novo” que regía los destinos del país desde los años veinte del siglo pasado. El máximo exponente del régimen, el primer ministro Marcelo Caetano (sucesor de Salazar, que gobernó el país casi cuarenta años) se refugió en un cuartel militar que hay junto al Convento do Carmo. Pronto se rindió y huyó a Brasil, donde murió en 1980. No puedo evitar sentir una profunda admiración por una Revolución (la de los Claveles) que fue prácticamente incruenta (creo que hubo cinco muertos por disparos de incontrolados, no por las fuerzas sublevadas).

Documentándome para este post, he encontrado estos otros datos de interés, que no he incluido en el texto anterior por hacerlo más legible (son un poco off-topic):

  1. Nuno Alvares Pereira fue beatificado en 1918. El proceso de canonización se abrió en 1940.
  2. El incendio posterior al terremoto destruyó completamente el teatro de la ópera, inaugurado solamente medio año antes.
  3. El terremoto afectó a la Giralda de Sevilla, además de a otros muchos edificios de esta ciudad.
  4. Al rey de Portugal en el momento de la catástrofe le entró tal claustrofobia que no pudo volver a dormir bajo techo en su vida.
  5. Después del terremoto se hicieron numerosos ensayos de construcción de casas resistentes a los terremotos. La simulación del seismo se hacía con soldados marchando en formación (que agitaban la superficie de la tierra). Al parecer, esta es la primera ocasión en la que se hizo algo así.
  6. El Terremoto de Lisboa es el origen de la sismología moderna. El Marqués de Pombal envió encuestas a todas las parroquias de Portugal preguntando datos del terremoto como su duración, daños, etc. Era la primera aproximación sistemática a un fenómeno de este tipo.
  7. El Terremoto dió mucho que pensar a filósofos como Kant o escritores como Voltaire. A éste último le hizo cambiar sus puntos de vista sobre teología, por ejemplo.

Bibliografía: wikipedia, pbase, Guía de viajes de Portugal Lonely planet,

NOTA: la primera imagen es de la wikipedia.

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Una respuesta to “El convento do Carmo de Lisboa”

  1.   El convento do Carmo de Lisboa by viajes.ZapiZapi Says:

    […] wikipedia, pbase, Guía de viajes de Portugal Lonely planet, … articulo continua en mardelossargazos traido usted por […]

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