La cisterna subterránea de Estambul

NOTA:Pido disculpas a aquellos que leyeran esta entrada en mi antiguo blog (es de abril de este año), pero quería actualizarla, y he pensado que es mejor hacerlo aquí que en el blog antiguo. Los que no la hayáis leido, aquí la tenéis.

He estado hace poco en Estambul, y una de las cosas que más me han llamado la atención ha sido la “Cisterna de la Basílica”. La entrada está a treinta metros escasos de Santa Sofía (ver imagen), hecho que no la coloca precisamente fuera de las rutas turísticas. Sin embargo, tiene un aire un tanto irreal.

En la época en que fue construida (Siglo VI) en lo que hoy es Estambul vivían unas 50.000 personas (hoy son más de 10 millones), y el gran temor de sus gobernantes era sufrir un asedio sin grandes reservas de agua. Para ello construyeron cisternas que tenían una capacidad total de 1.000.000 de metros cúbicos (las cubiertas sumaban 200.000 y las abiertas el resto). No obstante, la Cisterna de la Basílica estaba pensada para abastecer al Palacio que había unos pocos metros al sureste de Santa Sofía, y del que a día de hoy no quedan más que unas pocas ruinas.

Debe su nombre a una basílica que había justo encima de la cisterna y de la que hoy no queda nada. El agua de la cisterna provenía de los acueductos de Valente (del que se conserva parte, ver imagen), y del de Adriano; a su vez estos acueductos recibían el agua de los Bosques de Belgrado, a unos 20 km. de la ciudad.

Lo primero que te impresiona es el contraste entre el bullicio del exterior y la calma del interior de la cisterna. Las 336 columnas (28 filas de 12, o 12 filas de 28), de unos 10 metros de alto, están dispuestas en líneas paralelas y perpendiculares. La cisterna, que es la más grande de todo Estambul (donde todavía hay 60 cisternas y en su día hubo más de 100), tiene casi una hectárea de superficie, y una capacidad para un poco menos de 100.000 metros cúbicos. (NOTA: el cálculo de la capacidad lo he hecho suponiendo que la cisterna se puede llenar hasta los topes –aunque es visible todavía una marca de agua a 8 m de altura- y despreciando el volumen de las columnas. Una aproximación más realista sería de 75.000 metros cúbicos de agua. Algunas fuentes hablan de 85.000 metros cúbicos)

La mayoría de las columnas son corintias bizantinas, aunque hay algunas dóricas. Los muros están recubiertos de una argamasa de unos 5 cm. de espesor, mientras que la bóveda es de ladrillo, realizada sin molde. Durante la restauración que se llevó a cabo en la década de 1980 y que concluyó en 1987 se descubrió que en la base de dos columnas había dos cabezas de Medusa (el monstruo mitológico). Una de ellas está cabeza abajo, y la otra está de lado, como se puede ver en las dos fotos siguientes. Hay hipótesis para todos los gustos. Está quien dice que es pura casualidad que estén colocadas así; otros creen que es parte de un altar a las ninfas de las aguas, y otros creen que es fruto de la necesidad de materiales de construccion (dicho de otra manera: usaban todo lo que había a mano)

 

Es uno de los pocos edificios del Siglo VI que quedan en Estambul (Santa Sofía es otro de ellos) y ha sufrido diversas restauraciones. En la última de ellas (la de 1987) se drenó por completo la cisterna para quitar el lodo del fondo y levantar una pasarela que es la que permite a día de hoy pasear por la cisterna. También –business is business- se acondicionó un espacio para una cafetería y un pequeño escenario para conciertos de música. Antes de que se construyera la pasarela era posible dar pequeños paseos en barca por el interior de la cisterna.

Los turcos (más correcto sería decir los otomanos) tomaron Constantinopla (Estambul) en 1453 y no tuvieron conocimiento de la Cisterna hasta más de un siglo después, cuando descubrieron a unos vecinos del barrio sacando agua de una de las ventilaciones que tiene en la parte superior. Estuvo en uso hasta el Siglo XIX en el que se llevó a cabo una restauración en la cual se tapiaron unas 90 columnas, sin que a día de hoy nadie sepa porqué.

Cuando la visité (el domingo pasado) e sorprendió que hubiera peces en los escasos 30 cm de agua que hay en la cisterna. Desconozco de qué se alimentan los susodichos peces, a menos de que lo hagan de las monedas que tira la gente al agua. Como último dato, en la wikipedia dice que unas escenas de la película “007:Desde Rusia con amor” se rodaron en la cisterna. Ví la película hace muchos años y no recuerdo casi nada de ella, por lo que no puedo confirmarlo.

Para resumir el post, que al final me ha quedado un poco largo destaco los siguientes aspectos:

1) Misterio con la finalidad de la colocación de las cabezas de Medusa

2) Estuvo oculta más de un siglo para los turcos, recientes conquistadores de la ciudad

3) No se sabe por que en la restauración llevada a cabo en el Siglo XIX se tapiaron parte de las columnas, segregándolas del resto.

4) Otro misterio es qué comen los peces de la cisterna.

Si vais a Estambul, no dejéis de entrar. Cuesta unos 6 € y es el contrapunto perfecto al bullicio del Barrio de Sultanahmet.

Se agradecerán los comentarios que arrojen luz a las incertidumbres del post.

Bibliografía:

* Fotos: aquí, aquí y aquí.

* Texto: Guía El País y Guía Anaya.

Actualizaciones: Un amable lector me dejó un comentario que aportaba luz sobre el misterio del origen de las cabezas de Medusa. Decía que en una reciente visita a Éfeso, había un templo dedicado a Medusa, y en la parte frontal del mismo, faltaba la cabeza de la propia Medusa. Por lo visto, el guía les dijo que se habían llevado muchas columnas para construir la cisterna (nuestra cisterna) de Estambul.

Por otro lado, en Microsiervos hace poco hablaron de los estanques de tormentas, y uno de sus lectores lo relacionó con nuestra cisterna. Viene a decir que una cisterna no es lo mismo que un estanque de tormentas, pero que guarda ciertas similitudes.

Otra actualización: “Where to go in Istanbul” es un blog estupendo sobre cosas de esta ciudad. Muy recomendable.

6 comentarios to “La cisterna subterránea de Estambul”

  1. beni Says:

    Parece ser que con esa posición medusa auyentaba posibles malos espíritus o enfermedades propias del agua al asustarse viendo su posición desde el agua.

  2. Segon dia. Paseig pel Bósfor i cisternes | turmopau3rd Says:

    […] parlar de menjar, ara aniré a un lloc que el van descobrir al segle XX, per tant bastant recent: les cisternes soterrànies. És bastant bonic per dintre, encara que hi ha moltes goteres i és fosc. Detall curiós: quatre […]

  3. II Says:

    wow, me gustaría ir allí

  4. Techno Radio Says:

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  5. Laura F. Says:

    Maravillosa tu descripción …..cuando yo vi la cisterna…..se me salieron las lagrimas de emoción…..gracias por recordarme eso .

  6. mary Says:

    gracias por recordarme!!! fue maravilloso recorerlas y no menos el misterio que encierra las meduzas, nos contaron que un viajero las descubrio y guardo en su libro de viajes, gran susto se llevo se creia que era el inframundo.

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