Las SS en Crimea

Es sabido que, dentro del furor racista y asesino del estado nazi (1933-1945), las SS desempeñaron un papel destacado. Hacían el trabajo (más) sucio de todos los que había en el entramado nazi: organizar y coordinar el exterminio de los que consideraban “razas inferiores”. En esta tarea alcanzaron cotas de eficiencia verdaderamente altas, lo que costó la vida a más de seis millones de personas. No obstante, en un aspecto más “intelectual” o, si se prefiere, académico, no fueron capaces de alcanzar el éxito: definir la “raza judía”. Algunos objetarán (con razón) que no existe la raza judía, pero eso no impidió a los nazis, sobre todo en los infames campos de concentración y exterminio, tomar todo tipo de medidas de la anatomía de sus prisioneros judíos. Como es obvio, estas medidas no les llevaron a ninguna conclusión.

En consecuencia, cuando llegaban las SS a un territorio recién conquistado, para decidir quienes eran judíos y quienes no, recurrían a todo tipo de subterfugios, como obligar a los miembros de la comunidad judía a que se apuntaran en listas, etc. Sin embargo, al ocupar la Wehrmacht la Península de Crimea en 1942, las SS se encontraron con un problema: allí había dos etnias (entre otras muchas), los krimchak y los caraitas. Los krimchak eran descendientes de sefarditas, pero culturalmente eran tártaros, y por tanto, tenían muchas tradiciones musulmanas; los caraítas, eran todo lo contrario: un pueblo de raza turca, que hablaban un dialecto del turco, pero eran de religión judía.

Las SS no sabían que hacer, ni a quién debían exterminar. ¿A los judíos de origen o a los judíos de religión? Fueron consultadas las “autoridades raciales” (nunca unas comillas fueron tan necesarias) del Reich, y no parecían ponerse de acuerdo. Seguro que no faltaron los que propusieron el exterminio de ambas etnias, pero al final los “elegidos” por el propio Himmler fueron los judíos de origen, los krimchak. Fueron asesinados 6.000 de ellos, un 75% de la población krimchak de Crimea.

Bibliografía: Esta historia la he leído en el libro “El plan maestro“, de Heather Pringle, que cuenta los múltiples intentos (infructuosos, por supuesto) de las SS por encontrar evidencias arqueológicas y biológicas de la existencia de la raza aria, y de su pretendida supremacía sobre el resto de razas. Un despropósito que costó la vida a varios millones de personas. El libro es recomendable, aunque un poco cansino. Para elaborar este post he adaptado la historia del libro de Pringle (pags. 305-307, en su edición española, Ed. Debate), y lo he completado -y contrastado- con la wikipedia.

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