Archive for the ‘historia’ Category

¿Usaron las momias como combustible?

31 agosto 2007

momias

Esa es la pregunta que me hago hoy. He leído esta curiosa lista de “20 cosas que no sabías de la muerte”, y en la número 13 me encuentro con lo siguiente: “Durante una ampliación del ferrocarril en Egipto en el siglo XIX, las constructoras desenterraron tantas momias que terminaron usándolas como combustible para las locomotoras”(During a railway expansion in Egypt in the 19th century, construction companies unearthed so many mummies that they used them as fuel for locomotives.)

 

En una nota al pie, los editores dicen que recibieron una carta de un lector en la que les dice que esta afirmación es falsa, y que probablemente sea un bulo que hizo correr Mark Twain (el siempre genial Mark Twain, diría yo) en su libro “Los inocentes en el extranjero” (Innocents abroad,1869), libro que la wikipedia califica como “libro de viajes satírico”. Además, Heather Pringle afirma que ningún egiptólogo ha podido confirmar este curioso hecho.

Por otro lado, se me ha ocurrido lo siguiente: las momias debieron ser desenterradas en la fase inicial de las obras, es decir, en lo que se llama el “proyecto de plataforma”, que es cuando se hacen las explanaciones, túneles, viaductos, desmontes, etc. para luego poner los raíles y lo demás que haga falta. La cosa es que en el momento de desenterrar las momias, no había trenes circulando por allí, por lo que no tiene sentido que las echaran a las calderas de las locomotoras. Para poder usarlas como combustible, tendrían que haberlas guardado durante varios meses hasta que empezara a circular el tren por las vías, y entonces si podrían usarlas como combustible.

Vamos, que esta “leyenda no-urbana” no tiene ni pies ni cabeza, pero el mérito de Mark Twain queda fuera de toda duda.

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Los 17 posibles orígenes de Cristóbal Colón

27 agosto 2007

Volvemos a lo que ya es un vicio para mí: los enigmas históricos. Son perfectos para las mañanas del mes de agosto con poco trabajo. Este es el tercer post que busca iluminar algún rincón oscuro de la historia, después de los posts que buscaban al delator de Ana Frank (sin éxito, aunque dábamos con un sospechoso verosímil, Anton Ahlers) y la verdadera identidad de D.B. Cooper, el paracaidista secuestrador de aviones (tampoco tuvimos éxito, pero lo intentamos). Hoy trataremos de descubrir el origen de una de las figuras más controvertidas de la historia: Cristóbal Colón, descubridor de América al servicio de la Corona de Castilla.

christopher_columbus.jpg

Las posibilidades que hay son las siguientes:

 

 

  1. Portugués. Colón sería el hijo de un noble portugués, que sería enviado a Castilla para distraer su atención de la India, donde los portugueses tenían pensado llegar en unos siete u ocho años. Una de dos: o los portugueses que le mandaron de agente doble a Castilla sabían que América estaba entre Asia y Europa, o no lo sabían. Si lo sabían, le estaban mandando a descubrir el Nuevo Mundo, o lo que es lo mismo, haciéndoles un regalo como no se ha hecho otro en la historia. Si no lo sabían, estaban mandando a la Corona de Castilla a la India por una ruta en teoría más corta (ver hipótesis de viaje de Colón, tamaño de la Tierra, etc.). En suma, esta teoría más que atraer la atención de los historiadores, debería atraer la de los psiquiatras. Ya más en serio, hay teorías más serias al respecto (hijo de un noble portugués, viajero a Génova, etc.), pero no hay pruebas fidedignas que corroboren un hipotético origen luso de Colón.

  2. Génovés. El Padre Bartolomé de las Casas se refiere a Colón como un “extranjero”, y dice de él que hablaba mal el castellano. No obstante, Colón siempre escribe en castellano sus cartas y diarios, incluso cuando el destinatario es portugués o italiano. En sus textos es evidente la influencia portuguesa y catalana, lo que reforzaría la teoría genovesa, ya que en esta ciudad se hablaba una especie de español fuertemente influido por estas dos lenguas. El dialecto genovés no se escribía en el Siglo XV, pero si se hablaba, lo que puede explicar en parte las dificultades de Colón con el italiano. Esta es la explicación clásica, y la que a día de hoy tiene más peso (seguida de la catalano-mallorquina), que tiene su base en el hecho de que Colón siempre dijo que era genovés (“Yo nací en Genoba“), y en que la gran mayoría de pruebas documentales apoyan esta teoría (en el Archivo de Estado de Genova hay 188 documentos al respecto).

  3. Catalán. Esta teoría tiene diversas variantes. La primera de ellas afirma que Colón era hijo ilegítimo de Carlos, Príncipe de Viana (y hermanastro de Fernando el Católico). Esta teoría podría verse refutada (o confirmada) si se comparara el ADN del Descubridor con el de su presunto padre, enterrado en el Monasterio de Poblet, como pide que se haga el historiador Gabriel Verd. Al parecer, Colón sería hijo de Margarita Colom, una noble mallorquina que pudo coincidir con el Príncipe de Viana durante su confinamiento en Mallorca. También podría haber nacido en Tortosa, que por aquel entonces contaba con una numerosa colonia genovesa, en lo que podría ser otra explicación para el apelativo que se daba el propio Colón de “Colón el de la Tierra Roja”. Por otro lado, en los escritos de Colón se aprecian fuertes influencias catalanas (y portuguesas) lo que puede reafirmar el origen catalán de Colón, o que Colón aprendiera castellano en estas tierras, donde se hablaba más de lo que cabe suponer a priori (Castilla era la primera potencia de la Península con diferencia). Por último, existe un documento de 1476 que enumera los corsarios que se enfrentaron -en una batalla naval frente a las costas de Portugal- a barcos castellanos, y entre ellos aparece un tal Cristóbal Colón. Evidentemente, Colón no querría darle mucha publicidad a este oscuro episodio de su currículum, por lo que siempre sostuvo con vehemencia que era genovés. Esta teoría no es del todo descartable.

  4. Francés. La idea es que Colón sirvió a las órdenes de un pirata llamado Guillaume Casenove Coulon, y ¿qué mejor manera de ocultar su pasado pirata que tomando el apellido de su antiguo jefe? Conclusión: ni Picasso era francés, ni tampoco lo era Colón.

  5. Vasco. Esta teoría sostiene que Colón habría nacido en Soraluze, cerca de Vergara, en Vizcaya, y Colono sería la traducción al castellano de su verdadero apellido, que era Maiztegi. Según los padrinos de este sensacional descubrimiento, Cristóbal Colón hablaría de una manera muy similar al Salvatore de “El nombre de la rosa”, es decir, chapurreando varias lenguas a la vez. Hay una carta en la que recomiendan a un marino vizcaíno que se llama Cristóbal Colón, y también, esta teoría entronca con la (4) en la que se afirma que sirvió a las órdenes de Coulon. Me gustaría ver la carta en la que se recomienda a Colón, y mientras tanto, quedamos a la espera de más datos del Almirante Maiztegi.

  6. Corso, de Calvi. Córcega estaba en esa época bajo control genovés, y Colón decidió ocultar su origen porque no tenían buena fama los habitantes de esta isla (supongo que por temas de contrabando y piratería). No hay evidencias documentales que prueben esta teoría.

  7. Griego, de la isla de Quíos que en ésa época estaba bajo control genovés. Allí no se hablaba mucho italiano, pero Colón -en una ocasión- se denominó a sí mismo como “Columbus el de la Tierra Roja” y Quíos es famosa por el color rojo de su tierra. Me parece una prueba totalmente circunstancial, además de no explicar porqué Colón no quería reconocer que su origen era este.

  8. Noruego. Un historiador noruego ha comparado el escudo de armas de una familia noruega (los Bonde) que emigró a Italia en el siglo XV con el escudo de Colón y los ha encontrado parecidos. Parece que le da lo mismo que los indicios se acaben ahí: había unos noruegos en Italia y un italiano famoso en la misma época y con escudos parecidos. Conclusión: tienen que ser los mismos.

  9. Judío. Parece ser que los análisis de ADN que realizaron hace unos pocos años descartan la posibilidad de que fuera judío. Por supuesto, habrá quien niegue que el gentil enterrado en Sevilla sea Colón, pero cada vez hay menos dudas a este respecto. En otro post contaré la abracadabrante historia de los restos de Colón, uno de los pocos hombres que viajó (casi) tanto después de muerto como estando vivo.

  10. Prusiano (de Dantzig). La hoy polaca ciudad de Gdansk contaba entre sus habitantes con una familia de navegantes llamada Colno, e incluso puede que alguno de sus miembros estuviera en la famosa expedición a Groenlandia en 1472. ¿Era Colón de allí? Si no aportan más pruebas que ésas, antes creeremos que era un indio Semínola que llegó nadando a Portugal que esto. Ya avisé de que la mayoría de las teorías que había eran bastante esperpénticas.

  11. Gallego. A finales del siglo XIX un individuo -al que no nombraré- afirmó haber encontrado unos documentos que probaban que Colón (y su hermano Bartolomé) eran hijos de un ciudadano de Pontevedra. Posteriormente se probó que dichos documentos estaban falsificados.

  12. Mallorquín. Renato Llanás de Niubó afirma que Colón nació en Felanitx, Mallorca, en 1436, siendo hijo de Juan Colóm, que participó en una revuelta de campesinos y después de la derrota huyó de la isla. Hay otra versión que afirma que Colón nació en Felanitx, pero era hijo del Príncipe de Viana y de Margarita Colom (ver teoría nº3)

  13. Extremeño (judío). Vicente Paredes afirma que Colón era miembro de una conocida familia de conversos judíos extremeños, de Santa María, para ser más exactos. Se desconocen las pruebas que aportó para sustentar dicha teoría.

  14. Suizo, de Ginebra. Hubo (y hay) una familia Colomb allí, pero nada avala su parentesco con el Descubridor.

  15. Ibicenco. El historiador Nito Verdera afirma que Colón nació en esta isla en 1436 (unos veinticinco años antes de lo que otras teorías sostienen). No es posible, porque Colón entró al servicio de Castilla en 1488 (dato comprobado) y según sus propias palabras “yo vine a servir de veintiocho años“. De haber nacido en 1436, habría ido a Castilla en 1464, siendo todavía rey Enrique IV, hermano de Isabel la Católica.

  16. Castellano. Tres historiadores (Ricardo Sanz, Margarita del Olmo y Emilio Cuenca) sostienen que Colón era pariente de los Medinaceli e hijo de Aldonza de Mendoza, duquesa de Arjona, y de Diego Gómez de Manrique, conde de Treviño. La pega que yo le encuentro a esta teoría es que -al igual que la ibicenca- sitúa la fecha del nacimiento en 1435.

  17. Inglés. Un libro editado en Londres en 1682 (dos siglos después del Descubrimiento) afirma que Colón era “nacido en Inglaterra pero residente en Génova”. No sabemos nada del libro ni de las fuentes que éste utiliza.

La firma de Colón

Yo me quedo con la genovesa (aunque puede que naciera en alguna colonia de Génova, que por aquel entonces eran muchas) y en segundo lugar, la teoría catalano-mallorquina me parece prometedora. ¿Para cuando una prueba de paternidad al Príncipe de Viana? Desconozco si el estado de los restos de ambos está en condiciones de que les sea practicado una prueba semejante, pero de ser posible, sería interesante.

 

 

Bibliografía: [1], [2], [3], [4], [5] ,[6] y [7].

Meneala si quieres.

Actualización: por lo visto el testamento de Colón, y uno de los pocos documentos en el que Colón afirma ser genovés, es una falsificación. Todo ello hay que encuadrarlo en el contexto de un pleito que hubo sobre su herencia a finales del siglo XVI. Leed más aquí.

¿Quién delató a la familia de Ana Frank?

17 agosto 2007

Monumento a Anna y Margot Frank en Berger-Belsen

He leído el Diario de Ana Frank hace pocos días, y me ha intrigado el misterio de la identidad del delator. Como es públicamente conocido, Ana Frank y siete personas más (entre ellas, su hermana y sus padres) estuvieron escondidos en una oficina de Amsterdam durante 25 meses de la Segunda Guerra Mundial, hasta que fueron delatados a los nazis, y enviados a los campos de exterminio donde murieron todos (menos Otto Frank, padre de Anna). El Diario de Anna fue encontrado después de la guerra y publicado en 1947. Es uno de los símbolos más importantes del Holocausto, y quizá el mayor. Debo destacar que Anna Frank escribe estupendamente, por lo que podemos decir sin temor a equivocarnos que más que una escritora en potencia era una auténtica escritora.

Ahora vamos con el tema de la delación. A finales de los años cincuenta, cuando el Diario era un éxito de ventas, una serie de imbéciles empezaron a negar el Holocausto. No es un tema nuevo, y de hecho, si no recuerdo mal, esto es constitutivo de delito en Francia y Austria (por lo menos). Entre las muchísimas barbaridades que dijeron, estaba la de que Ana Frank no había existido nunca, y que su Diario era un invento. Para atajar a tiempo esta peligrosa mentira, el famoso cazanazis (y superviviente del Holocausto) Simon Wiesenthal decidió buscar al hombre que arrestó a la familia de Anna Frank. En esta tarea no contó con el apoyo moral del padre de Anna, Otto, quien afirmó que la culpa del arresto no debía recaer en el que les detuvo (puesto que se comportó educada y respetuosamente) sino en quien les delató. Por supuesto, esto no fue suficiente para disuadir al infatigable Wiesenthal, ya que en 1963 acabó dando con Karl Silberbauer, el Sargento de las SS que capturó a los escondidos del 263 de Prinsengracht. Fue juzgado y absuelto gracias a, entre otros, el testimonio de Otto Frank que reconoció que se había portado civilizadamente con ellos el día de la captura. Por supuesto, Silberbauer no negó haber sido el captor de los Frank, por lo que con esto quedaba desmentido el bulo de que Ana Frank no había existido. Entonces los “negacionistas” (se merecen un nombre feo) empezaron a decir que el Diario era falso, extremo que se vió desmentido tras el estudio que hizo el NIOD (Dutch Institute for War Documentation) en 1980. Pero esa es otra historia: volvamos a Silberbauer, el sargento que detuvo a los escondidos.

Este individuo reconoció su participación en los hechos, pero negó conocer al autor de la delación. La orden de ir a capturarlos le fue dada por su superior inmediato, Julius Dettmann, que no pudo aportar luz sobre la cuestión porque, reticente a asumir las consecuencias de sus actos, se había suicidado al poco de terminar la guerra. De esta forma, las fuentes de primera mano sobre la delación de los Frank quedan invalidadas (la única fuente de primera mano que no se ha podido explorar es la del propio delator, que nunca ha confesado).

Karl Silberbauer, el sargento de las SS que detuvo a Ana Frank

Ahora vamos con las especulaciones, como en el post de D.B. Cooper. Para la elaboración de esta lista de sospechosos me he basado exclusivamente en el documento “Who betrayed Anne Frank?” de David Barnouw y Gerrold van der Stroom, disponible en la web del NIOD. Ellos se basan en las investigaciones llevadas a cabo por la policía en 1946-1947, las distintas biografías y documentos sobre el tema, y por supuesto, las declaraciones que prestaron algunos de las personas relacionadas con el caso. En total nos arrojan un total de tres sospechosos principales, y cinco menos probables:

  1. William Van Maaren. Fue el único sospechoso durante muchos años, pero nunca se demostró nada. Trabajaba en el almacén de la empresa donde estaban escondidos, tenía problemas económicos, no simpatizaba con la Resistencia (ni ésta con él); Kleiman (uno de los que ayudaban a los escondidos) declaró que Van Maaren sabía que había escondidos, y Kugler (otro de los “ángeles” de los Frank y compañía) sospechaba de él. Y quizá lo más importante, era un ladrón, y reconoció haber robado en varias casas de la zona. Esto tiene una importancia significativa puesto que -como se cuenta en el Diario- hubo un ladrón que vió a uno de los escondidos (al dentista, Dussel), por lo que pudo delatarlos. Hasta aquí los indicios incriminatorios (que no son gran cosa), y a partir de aquí, los exculpatorios. No denunció a nadie de la Resistencia pese a no llevarse nada bien con ellos, ayudó a conservar partes del Diario de Anna Frank, no hay prueba alguna de su antisemitismo ni de su nazismo (extremo además negado por el interesado) y el propio Otto Frank reconoció que no había prueba alguna que lo incriminara. Falleció en 1971. Sospechoso poco probable. Demasiada prueba circunstancial.
  2. Lena Hartog-van Bladeren. Esta sospechosa fue incriminada por las investigaciones de Lena Müller, que escribió una biografía de Anna Frank. Esta señora era la mujer de Lammert Hertog, uno de los mozos de almacén de la empresa donde estaban los escondidos, y estuvo una temporada limpiando en las oficinas. La idea que apunta Müller es que pudo delatarlos por miedo a que a su marido lo represaliaran los nazis por trabajar en la empresa que daba cobertura a los escondidos, y afirma que estaba al corriente de que había gente allí escondida porque su marido se lo contó. Tenía simpatías nazis, y su hijo se había alistado voluntariamente en la Kriegsmarine, la Marina del Reich. Por otro lado, la segunda mujer de Otto Frank, ya viuda, contó que éste le había dicho que la delación fue obra de una mujer. Por último, Lena Hartog negó en un interrogatorio haber trabajado en este empresa, hecho que se demostró falso. Hasta aquí los indicios incriminatorios , y a partir de aquí, los exculpatorios. No está probado que su marido supiera de los escondidos, y mucho menos que le comentara nada a su mujer al respecto. No se sabe si la revelación de la segunda esposa de Otto Frank tiene alguna base, ya que nadie ha podido confirmar siquiera la existencia de un simple rumor en ese sentido, y sobre todo, si Lena Hartog delató a los escondidos el 3 de agosto de 1944, ¿por qué ése día fue su marido a trabajar? Podía haberse escaquedado y haberse ahorrado el tener a la Gestapo haciendo preguntas incómodas. Sospechosa muy poco probable. Indicios infundados, ni siquiera circunstanciales.Tonny Ahlers. ¿Delató a Anna Frank?
  3. Tonny Ahlers. Un individuo de simpatías nazis (o nazi a secas), con amistades en círculos nazis, que conocía a Otto Frank, que probablemente supiera que estaban escondidos y que sabía que en las oficinas del 263 de Prinsengracht había un “anejo” que posibilitaba el escondite (lo sabía porque en una ocasión urgió a Frank a esconderse cuanto antes y porque en el 253 de la misma calle vivía su madre en una casa muy similar, con un “anejo” en la parte de atrás). Tenía necesidades económicas ya que su empresa había quebrado recientemente, y había pedido ayuda a un conocido delator de judíos, Maarten Kuiper. Este sospechoso fue incriminado por otra biógrafa de Anna Frank (y de Otto Frank), llamada Carol Ann Lee. Esta investigadora descubrió algunas cosas muy interesantes, como que Otto Frank había hecho negocios con los nazis, y que probablemente Ahlers estuviera chantajeando a Frank con revelar eso, lo que hizo que Otto Frank nunca quisiera incriminar al sospechoso más probable. En 1945 Otto Frank sale de Auschwitz, vuelve a Holanda y se pone a buscar al delator, habla con mucha gente (incluida una posible visita a Ahlers a la cárcel, donde cumplía condena por colaboracionista) y decide que “ya no está interesado en hallar al culpable”. Carol Ann Lee deduce que ahí empezó Ahlers a chantajear a Frank, y lo estuvo haciendo, se supone, hasta 1963, cuando Ahlers escribe una carta abierta revelando que Frank había tenido acuerdos comerciales con los nazis mientras vivía en Alemania. Y por último, un hermano y un sobrino suyos, padre e hijo, contaron que Ahlers les había reconocido que había delatado a los Frank. Este parece el sospechoso más probable de los tres, pero el informe del NIOD lo exculpa, ya que no ve probado que supiera que los escondidos estuvieran ahí, ni de que tuviera nada contra ellos, ni de que cobrara recompensa alguna delatándolos. En este artículo de The Guardian el hijo de Ahlers explica un poco más el tema. Anton Ahlers murió en el año 2000 y siempre negó (al menos en público) haber delatado a los Frank.

Y ahora los otros sospechosos, que son menos probables.

  1. Sleegers, el vigilante nocturno. Las sospechas se fundan en que vió que había ladrones robando, y pudo darse cuenta de que había escondidos. Pero no hay más motivos para sospechar de él.
  2. Un miembro del Consejo Judío. A Otto Frank le llegó un anónimo en el que decía precisamente eso, que les había delatado un miembro del Consejo Judío. No podemos añadir más. Nunca se demostró nada.
  3. Ans van Dijk y Branca Simmons. Se sabe que delataron a varios judíos escondidos cerca de la Casa de Ana Frank, pero no se ha demostrado ninguna relación con el caso que nos ocupa.
  4. El hijo de Jansen. Jansen era un antiguo amigo de Otto Frank que traicionó su confianza al poco de empezar la guerra, revelándole a Ahlers unos comentarios que Frank le había hecho en privado sobre el curso de la guerra. Ahlers fue quien se lo contó a Frank. No hay constancia alguna de que el hijo del tal Jansen supiera de los escondidos.
  5. Un descuido propio. En los 25 meses que estuvieron escondidos, es muy probable que tuvieran no uno, sino varios descuidos. Una ventana mal cerrada, un ruido a destiempo, el episodio del ladrón que pudo ver al dentista, etc. Por supuesto, esto no parece que pueda ser la causa por si sola, ya que cuando entra Silberbauer en las oficinas, dice que le lleven a la falsa librería (que tapaba la puerta a la “Casa de Atrás”, donde estaban escondidos los ocho)

El informe concluye diciendo que no hay elementos para afirmar con seguridad quien fue el autor de la delación. Por supuesto, pudo ser un descuido de los escondidos, y una denuncia de alguien que pasara por allí, sin relación alguna con ellos.

Espero que os haya gustado, y disculpadme la extensión del post. Si te ha gustado, y quieres que más gente la lea, meneala.

Bibliografía: [1],[2],[3],[4],[5], [6] y [7].

La cisterna subterránea de Estambul

27 junio 2007

NOTA:Pido disculpas a aquellos que leyeran esta entrada en mi antiguo blog (es de abril de este año), pero quería actualizarla, y he pensado que es mejor hacerlo aquí que en el blog antiguo. Los que no la hayáis leido, aquí la tenéis.

He estado hace poco en Estambul, y una de las cosas que más me han llamado la atención ha sido la “Cisterna de la Basílica”. La entrada está a treinta metros escasos de Santa Sofía (ver imagen), hecho que no la coloca precisamente fuera de las rutas turísticas. Sin embargo, tiene un aire un tanto irreal.

En la época en que fue construida (Siglo VI) en lo que hoy es Estambul vivían unas 50.000 personas (hoy son más de 10 millones), y el gran temor de sus gobernantes era sufrir un asedio sin grandes reservas de agua. Para ello construyeron cisternas que tenían una capacidad total de 1.000.000 de metros cúbicos (las cubiertas sumaban 200.000 y las abiertas el resto). No obstante, la Cisterna de la Basílica estaba pensada para abastecer al Palacio que había unos pocos metros al sureste de Santa Sofía, y del que a día de hoy no quedan más que unas pocas ruinas.

Debe su nombre a una basílica que había justo encima de la cisterna y de la que hoy no queda nada. El agua de la cisterna provenía de los acueductos de Valente (del que se conserva parte, ver imagen), y del de Adriano; a su vez estos acueductos recibían el agua de los Bosques de Belgrado, a unos 20 km. de la ciudad.

Lo primero que te impresiona es el contraste entre el bullicio del exterior y la calma del interior de la cisterna. Las 336 columnas (28 filas de 12, o 12 filas de 28), de unos 10 metros de alto, están dispuestas en líneas paralelas y perpendiculares. La cisterna, que es la más grande de todo Estambul (donde todavía hay 60 cisternas y en su día hubo más de 100), tiene casi una hectárea de superficie, y una capacidad para un poco menos de 100.000 metros cúbicos. (NOTA: el cálculo de la capacidad lo he hecho suponiendo que la cisterna se puede llenar hasta los topes –aunque es visible todavía una marca de agua a 8 m de altura- y despreciando el volumen de las columnas. Una aproximación más realista sería de 75.000 metros cúbicos de agua. Algunas fuentes hablan de 85.000 metros cúbicos)

La mayoría de las columnas son corintias bizantinas, aunque hay algunas dóricas. Los muros están recubiertos de una argamasa de unos 5 cm. de espesor, mientras que la bóveda es de ladrillo, realizada sin molde. Durante la restauración que se llevó a cabo en la década de 1980 y que concluyó en 1987 se descubrió que en la base de dos columnas había dos cabezas de Medusa (el monstruo mitológico). Una de ellas está cabeza abajo, y la otra está de lado, como se puede ver en las dos fotos siguientes. Hay hipótesis para todos los gustos. Está quien dice que es pura casualidad que estén colocadas así; otros creen que es parte de un altar a las ninfas de las aguas, y otros creen que es fruto de la necesidad de materiales de construccion (dicho de otra manera: usaban todo lo que había a mano)

 

Es uno de los pocos edificios del Siglo VI que quedan en Estambul (Santa Sofía es otro de ellos) y ha sufrido diversas restauraciones. En la última de ellas (la de 1987) se drenó por completo la cisterna para quitar el lodo del fondo y levantar una pasarela que es la que permite a día de hoy pasear por la cisterna. También –business is business- se acondicionó un espacio para una cafetería y un pequeño escenario para conciertos de música. Antes de que se construyera la pasarela era posible dar pequeños paseos en barca por el interior de la cisterna.

Los turcos (más correcto sería decir los otomanos) tomaron Constantinopla (Estambul) en 1453 y no tuvieron conocimiento de la Cisterna hasta más de un siglo después, cuando descubrieron a unos vecinos del barrio sacando agua de una de las ventilaciones que tiene en la parte superior. Estuvo en uso hasta el Siglo XIX en el que se llevó a cabo una restauración en la cual se tapiaron unas 90 columnas, sin que a día de hoy nadie sepa porqué.

Cuando la visité (el domingo pasado) e sorprendió que hubiera peces en los escasos 30 cm de agua que hay en la cisterna. Desconozco de qué se alimentan los susodichos peces, a menos de que lo hagan de las monedas que tira la gente al agua. Como último dato, en la wikipedia dice que unas escenas de la película “007:Desde Rusia con amor” se rodaron en la cisterna. Ví la película hace muchos años y no recuerdo casi nada de ella, por lo que no puedo confirmarlo.

Para resumir el post, que al final me ha quedado un poco largo destaco los siguientes aspectos:

1) Misterio con la finalidad de la colocación de las cabezas de Medusa

2) Estuvo oculta más de un siglo para los turcos, recientes conquistadores de la ciudad

3) No se sabe por que en la restauración llevada a cabo en el Siglo XIX se tapiaron parte de las columnas, segregándolas del resto.

4) Otro misterio es qué comen los peces de la cisterna.

Si vais a Estambul, no dejéis de entrar. Cuesta unos 6 € y es el contrapunto perfecto al bullicio del Barrio de Sultanahmet.

Se agradecerán los comentarios que arrojen luz a las incertidumbres del post.

Bibliografía:

* Fotos: aquí, aquí y aquí.

* Texto: Guía El País y Guía Anaya.

Actualizaciones: Un amable lector me dejó un comentario que aportaba luz sobre el misterio del origen de las cabezas de Medusa. Decía que en una reciente visita a Éfeso, había un templo dedicado a Medusa, y en la parte frontal del mismo, faltaba la cabeza de la propia Medusa. Por lo visto, el guía les dijo que se habían llevado muchas columnas para construir la cisterna (nuestra cisterna) de Estambul.

Por otro lado, en Microsiervos hace poco hablaron de los estanques de tormentas, y uno de sus lectores lo relacionó con nuestra cisterna. Viene a decir que una cisterna no es lo mismo que un estanque de tormentas, pero que guarda ciertas similitudes.

Otra actualización: “Where to go in Istanbul” es un blog estupendo sobre cosas de esta ciudad. Muy recomendable.

El escudo del Imperio Bizantino

18 junio 2007

Ultimamente navego más por la wikipedia que por el resto de la red. Me estoy convirtiendo en una rata de biblioteca, pero en el fondo hasta me suena bien. Habré visitado hoy unas treinta entradas distintas de la enciclopedia, buscando información para hacer algún post, o curioseando directamente. Os pongo una foto del escudo del Imperio Bizantino en su última etapa, la de los Paleólogos, y aprovecho para recomendaros algunos libros que tienen que ver con este tema. No me digáis que el escudo no es precioso.

Escudo Bizantino

Algunos libros sobre el Imperio Bizantino:

  1. Una breve historia de Bizancio. John Julius Norwich. (Se supone que es una obra clave sobre el tema. Un poco espeso, pero está muy bien.)
  2. Constantinopla. Isaac Asimov. (Divulgación pura y dura. Muy entretenido y bastante riguroso. Recomendable como punto de partida.)
  3. La caída de Constantinopla 1453. Steven Runciman. (Espectacular. No trata solo de los ultimos meses del imperio, sino que empieza la historia varios años antes. Lo ha reeditado en España hace poco el sello editorial de Javier Marias, Redonda. Creo recordar que hay otra edición más antigua de Alianza.)
  4. The Byzantine Civilization. Steven Runciman. (Este no lo he leido, pero es la referencia de todos los demás -posteriores a él, claro-. A ver si ahorro un poco y me lo compro)
  5. The Venetian Empire. Jan Morris. Este no es un libro sobre el Imperio Bizantino, pero las alusiones a él son muy numerosas.
  6. Los almogávares. José María Moreno. Cuenta la historia de la famosa Compañía Catalana, pero sus gestas más lucidas fueron en territorio bizantino, por lo que continuamente se nos habla del Imperio. Por otro lado, también es la historia del contacto más importante entre el mundo hispánico y el Imperio Bizantino (conquistas en la costa valenciana y andaluza, aparte, por supuesto)

He descubierto que las dos cabezas del aguila del escudo simbolizan la dominación -por parte de Roma, o la nueva Roma, es decir, Constantinopla- del Este y el Oeste. Este simbolo lo heredaron los Zares de Rusia, y de ahí fue a parar a las banderas de numerosos países del este y centro de Europa, como Albania. También fue usado por los turcos selúcidas (no dice a cuento de qué) y por la masonería escocesa. El enlace al artículo de la wikipedia, aquí.

Actualización: he añadido a la bibliografía los apartados 5 y 6.

El origen del carnaval de Notting Hill

16 junio 2007

El Barrio de Notting Hill es uno de los más emblemáticos y famosos de todo Londres. Esta fama se debe a diversos factores, contándose entre ellos el Mercado de Portobello (que suele estar abarrotado de españoles) y la película que protagonizaron Hugh Grant y Julia Roberts. La peli no estaba mal, pero la verdadera causa de esta fama es, en mi opinión, su carnaval.

Este carnaval es uno de los más famosos del mundo, junto a los de Río de Janeiro, Santa Cruz de Tenerife o Venecia. A diferencia de estos últimos, el de Notting Hill tiene muy pocos años a sus espaldas. La razón por la cual empezó a celebrarse en este barrio un carnaval es el motivo de este post. Ahí va:

En los años 50 del siglo pasado, la zona de Notting Hill empezó a convertirse en lo que hoy llamaríamos un “ghetto”. Como ha ocurrido posteriormente en muchos otros países del mundo, empezaron a salir de sus madrigueras todos las alimañas xenófobas que había por la zona. Aquí es cuando entra en juego la Unión Británica de Fascistas, que estaba dirigida por Oswald Mosley y había sobrevivido contra todo pronóstico a la guerra. Este Mosley es el mismo de la “Batalla de Cable Street“, en 1936, que empezó con una demostración de fuerza del partido de Mosley, y acabó con una batalla campal entre éstos y varios miles de ciudadanos de a pie, que, al muy madrileño grito de “No pasarán” (They shall not pass), se opusieron a ellos hasta hacerles batirse en no muy honrosa retirada. Hay una placa en Londres que conmemora el evento. Curiosamente, la placa no está en la calle Cable, sino en la calle Dock, ambas en el East End (de hecho, son perpendiculares). Sigamos con la historia.

Mosley, que durante la guerra perdió la práctica totalidad de los apoyos que le quedaban (y que, por cierto, la pasó entre rejas y luego bajo arresto domiciliario), había logrado re-vertebrar su casi extinto partido en torno al rechazo a la inmigración y al racismo puro y duro. El barrio de Notting Hill era perfecto para sus intereses, y empezaron a provocar a la población de origen jamaicano e indio que vivía allí. El primer incidente tuvo lugar el 20 de agosto de 1958, y se puede decir que hasta el 5 de septiembre, todas las noches hubo algún ataque a la población inmigrante allí residente. La policía detuvo a más de cien personas, la mayoría de ellas de raza blanca, pero también a varios de raza negra. A los nueve más recalcitrantes (todos ellos blancos) se los condenó a cuatro años de cárcel, en lo que se consideró una sentencia ejemplarizante puesto que no hubo heridos graves ni muertos en lo que duraron los disturbios.

Al año siguiente, 1959, se decidió celebrar un carnaval como recordatorio de los incidentes, y con la idea de que no se volviera a repetir. (No se volvió a repetir, al menos en Notting Hill.)

Notting Hill es a día de hoy uno de los barrios más caros de todo Londres, y ya no es nada parecido a un ghetto. Así pues, uno de los carnavales más jóvenes del mundo tiene como origen unos disturbios raciales. Cuando vayáis a Londres, si lo hacéis a mediados de agosto, no dejéis de ir a Notting Hill, que el carnaval merece la pena.

Bibliografía: “Historias de Londres“. Enric González. RBA.

Charles Napier

5 junio 2007

El colonialismo está muy mal visto a día de hoy, y episodios como las Guerras del Opio, o la más reciente invasión norteamericana de Irak, son censuradas por casi todo el mundo. Sin embargo, hay algunas anécdotas que nos hacen ver que el colonialismo puede tener una parte buena.

En los siglos XVIII y XIX el Imperio Británico, a través de su organización títere, la Compañía de las Indias Orientales, se hizo con el control de la India (lo que hoy son los estados de India, Pakistan, Bangladesh y parte de Afganistán), un subcontinente cuyo denominador común bien podría ser la total ausencia de algo en común. En esta larga conquista surgen grandes personajes, y de uno de ellos versa el post de hoy.

Estatua de Charles Napier

Sir Charles James Napier, luego militar de carrera, nació en 1782 en Inglaterra. Era hijo de militar ( George Napier) y hermano de otros dos militares (George Thomas Napier, que sirvió en la Guerra de la Independencia española, y perdió un brazo en Badajoz; y William Francis Patrick Napier, que también combatió en España). Sirvió largos años en la India, y su mayor éxito militar fue la conquista de la región de Sindh, al este de (lo que hoy es) Pakistán. La ciudad más importante de esta región (y de todo Pakistán) es Karachi, con más de 15 millones de habitantes. Napier fue luego nombrado Gobernador de Bombay, pero no debía de ser del todo del gusto de la casiomnipotente Compañía de las Indias, y fue relevado. Retornó a Inglaterra, pero pronto tuvo que volver a la India para hacerse cargo de la represión de la revuelta Sikh, pero cuando llegó de Inglaterra se encontró que estaba ya todo el trabajo hecho. Murió en 1853 en Inglaterra.Hasta aquí lo que podría poner en su ficha “oficiosa”. Ahora vayamos con la anécdota que, desde mi punto de vista, es mucho más relevante.

En un determinado momento de la campaña de Sindh, se encontró Napier con la muy famosa costumbre de quemar a las viudas en la pira funeraria de su esposo. Horrorizado, Napier preguntó que a qué se debía eso, y se le respondió que era una costumbre india. Bastante furioso, Napier le contestó: “Muy bien. Es vuestra costumbre. Nosotros tenemos también otra costumbre: cada vez que un hombre quema a una mujer viva, le ponemos una soga al cuello y lo ahorcamos”. La ominosa costumbre de “sati”, o quemar a las recientes viudas, empezó a declinar rápidamente. Obviamente, el control británico sobre la India no era el mismo que, digamos, tuvo Hitler sobre Polonia, por lo que siguió habiendo episodios de quema de viudas, pero a escondidas o en territorios remotos con escasa presencia militar británica. A día de hoy, es un delito perseguido en la India, aunque sigue habiendo rumores de sitios donde se sigue practicando.

De la famosa frase de Napier no existe una versión de la que se pueda garantizar su literalidad. Si hubiera sido así, hubiera incluido la versión original y mi traducción. El espíritu de la frase, sin embargo, está perfectamente reflejado en la que he escrito. En la wikipedia tienen otra versión un poco más larga que la mía.

Como curiosidad, decir que Napier tiene una estatua en Trafalgar Square (ver foto), a escasos doscientos metros de la Columna de Nelson. Siempre que voy a Londres, procuro darme un paseo por la zona, y si tengo la oportunidad, hacerle una foto a la estatua.

Por último, Napier Road es una de las calles de Karachi donde más prostitución hay. El equivalente madrileño a Montera.

Espero que despues de haber leído esto, compartáis mi admiración por este militar británico.

NOTA: Hay otro Napier, contemporáneo a nuestro Charles Napier, que quizá sea más famoso: es el Almirante Charles John Napier, que participó en la Guerra de la Independencia Española (The Peninsular War). Que yo sepa, no es pariente del protegonista del post de hoy.

Ferdinandea

28 mayo 2007

Ferdinandea

En el mundo hay muchos territorios que dos o más países se disputan (con mayor o menor suerte). En España nos viene a la cabeza enseguida la Isla (o islote) Perejil, o incluso Ceuta y Melilla, todos ellos territorios españoles reclamados por Marruecos. Hay más ejemplos, como Cachemira, las Islas Malvinas, Guantánamo, Los Altos del Golán o Jerusalén Este. La lista más completa que he encontrado es la de la wikipedia. Generalmente, este tipo de controversias no suelen tener ninguna gracia, pero hay (o mejor dicho, hubo) una disputa territorial que si que me parece divertida, o por lo menos, entretenida.

Antes de seguir, debo decir que parte de la bibliografía consultada para redactar este post estaba en italiano, que no es precisamente mi lengua materna. Como siempre que traduzco algo, pido disculpas (a mis lectores y al idioma).

El 10 ó el 11 de julio de 1831 apareció una isla muy cerca de Sicilia, a unos 30 km. al sur (ver mapa). Tenía una superficie de unos 4 km2, y llegaba a levantar unos 67 metros sobre el nivel del mar, y su “surgimiento” estaba provocado por el volcán submarino Empedocles. Al poco de emerger, en Sicilia tienen noticia del evento, y se ponen en marcha para reclamar la soberanía de la isla. Recordemos que en 1831 la unificación italiana no se había producido, y que el Reino de las Dos Sicilias (cuya dinastía reinante era la Borbón) era todavía independiente. Deciden llamar a la isla Ferdinandea, en honor a su rey Fernando II. Los ingleses, como no, omnipresentes en medio planeta gracias a su fabulosa armada, avistan la isla, y deciden apropiarse de ella. El 24 de agosto plantan una bandera en la isla y la llaman Isla Graham (ellos dirían Graham Island, seguramente).

Un mes después, Francia entra en liza. El 26 de septiembre envían una fragata a la isla (¿Ferdinandea?, ¿Graham?) en la que van un geólogo (Constant Prevost) y un pintor (Edmond Joinville). La idea era estudiar el fenómeno, pintarlo (no había cámaras de fotos, por supuesto) y apropiarse de la isla, claro. La bautizaron como Julia (se supone que por el mes en el que surgió de las aguas). Los franceses dejaron una bandera y colocaron una placa que rezaba: “Isla Julia. Constant Prevost, profesor de Geología de la Universidad de París. Edmond Joinville, pintor. 27,28,29 de septiembre de 1831”.

En respuesta a esto, el rey de Nápoles Fernando II envió una corbeta, cuya tripulación tomó posesión de la isla, puso una bandera y la bautizó como Ferdinandea. Solo faltaban los españoles, que reclamaron la isla, pero no enviaron expediciones, ni plantaron banderas, ni la bautizaron de ninguna manera (total, ¿para qué?). La disputa territorial no se vió resuelta hasta que a principios de 1832, la isla se hundió en el mar. Hay constancia de que resurgió en 1846 y en 1863, pero no durante mucho tiempo. Tampoco hubo más litigios territoriales.

A día de hoy, la isla, o lo que queda de ella, está a unos 6 metros por debajo del nivel del mar, en lo que se conoce como Banco de Graham. Por último, quiero mencionar tres anécdotas al respecto (¿para qué estamos aquí sino para comentar anécdotas?):

  • La primera noticia que hay de actividad volcánica en torno a esta isla data de tiempos de la Primera Guerra Púnica (Roma vs Cartago) en el siglo III a.C.
  • En 1986, en pleno conflicto Libio-Americano (que duró poco la cosa, la verdad) los americanos confundieron a Ferdinandea, (o al volcán Empedocles) con un submarino libio, por lo que le lanzaron un misil.
  • Por último, en 2002, por la actividad sísmica de la zona, se creyó que Ferdinandea iba a resurgir de las aguas, por lo que el Gobierno Italiano (a cuyo frente estaba Berlusconi) decidió mandar unos buzos a que plantaran una bandera italiana en la cumbre del volcán submarino, de manera que al aparecer la isla en la superficie marina, ya tuviera la bandera puesta. No hubo suerte, porque Ferdinandea siguó bajo el mar.

Espero que os haya gustado la historia de una isla que surgio de la nada, fue reclamada por 3 naciones (casi cuatro) y fue atacada por una quinta. Me recordó un poco a Tintín y la Estrella Misteriosa, que aprovecho para recomendar. Además, es el año Tintín.

La estrella misteriosa

Bibliografía: [1] y [2] .

El convento do Carmo de Lisboa

17 mayo 2007

La historia que voy a contar hoy tiene varios elementos, y los voy a presentar como si fueran los distintos personajes que intervienen en una obra de teatro.

Lista de participantes:

  1. Una batalla medieval
  2. Un terremoto, quizá el más famoso de la historia
  3. Unas ruinas (aunque deberíamos entrecomillarlas)
  4. Una Revolución (pacífica)
  5. Un ascensor, un museo y una plaza.

Con este elenco (y echando un vistazo al título del post) solo podemos estar hablando del Convento do Carmo de Lisboa. Recientemente he visitado Lisboa, y quizá lo que más me impresionó fueron las ruinas de este convento en pleno centro de la ciudad. Me parecía increíble que conservaran un edificio prácticamente destruído y más aún, que fuera un museo. Pero no me quiero precipitar. Empecemos por el principio.

Estamos en el año 1383, con la Penísula Ibérica en un período de relativa calma dentro de la llamada Reconquista (otro día hablaremos de esto, que es uno de los grandes mitos de la historiografía española). En Europa, ingleses y franceses llevan pegándose 50 años (y los que les quedan) en lo que luego se llamaría la Guerra de los Cien Años. El rey de Portugal ha muerto sin herederos, y el rey de Castilla, Juan I, decide intentar anexionarse Portugal, ya que su mujer era hija del difunto rey. Forma un numeroso ejército, que incluye soldados franceses, y entra en Portugal. El regente portugués, Juan de Avis, con la ayuda de Nuno Alvares Pereira, y de un contingente inglés (tradicionales aliados de Portugal desde El asedio de Lisboa en 1147) le sale al paso en la llanura de Aljubarrota, donde vencen a las tropas castellanas y se aseguran la independencia de Portugal durante casi dos siglos más (en 1580 la historia se repite, pero Felipe II aplastará sin grandes dificultades la resistencia portuguesa). Una estimación de las cifras de la batalla habla de 30.000 castellanos contra sólo 6.000 portugueses, mientras que el número de bajas son desconocidas, aunque muy numerosas en el bando derrotado.

Ruinas del Convento do Carmo en Lisboa

Tanto el recién consolidado rey de Portugal, Juan I, como su condestable, Nuno Alvares Pereira, se apresuran a agradecer a Dios su victoria sobre los castellanos. El primero ordena construir el Mosteiro de Batalha, y el segundo, un convento en Lisboa, frente al Castillo de San Jorge, de la época de dominación musulmana. Toda época tiene sus modas arquitectónicas, y en 1385 el gótico estaba muy bien visto en Portugal y en toda Europa. Pronto fueron invitados los Carmelitas a ocupar el nuevo convento, por lo que pasó a llamarse Convento do Carmo. En 1423 el propio Nuno Alvares Pereira se convirtió en un monje carmelita más e ingresó en el Convento, donde recibiría en numerosas ocasiones visitas de su rey, que todavía era Juan I, y dónde moriría en 1431. Fue enterrado en el mismo Convento, pero si queremos visitar su tumba, nos encontraremos con que no es posible, porque se destruyó hace tiempo. La causa: el Terremoto de Lisboa.

Dicho terremoto es probablemente el más famoso de la historia, o lo era, hasta el tsunami de la Navidad de 2006. No fue un simple terremoto, ya que dentro de lo que conocemos como “Terremoto de Lisboa” hay un tsunami, varios incendios y un terremoto propiamente dicho. Lo contaré someramente: el 1 de noviembre de 1755, un movimiento de tierras sacudió Lisboa y gran parte de Portugal, España y el norte de África durante pocos minutos; cuando parecía que todo había acabado, varias olas gigantes azotaron Lisboa, llegando el agua a subir por el Estuario del Tajo varios kilómetros río arriba; luego, hubo varios incendios que tardaron varios días en apagarse. Cuando todo había acabado, casi 100.000 personas habían fallecido (entonces vivían allí cerca de 250.000), y prácticamente toda Lisboa había quedado arrasada.

Sin perder el tiempo, el rey y su principal ministro, el Marqués de Pombal, se pusieron manos a la obra de reconstruir la ciudad. La ciudad fue replanificada casi por completo, y (a lo que yo quería llegar) las únicas ruinas que se conservan del terremoto son las del Convento de Carmo. Los restos del convento y de la iglesia son de una belleza extraordinaria, como si el tiempo se hubiera parado de repente (y así fue, de hecho). Se dejaron para que sirvieran de testigo de la tragedia, ya que están situadas en un sitio con una visibilidad muy grande. Dicho de otra manera: si estás en el Rossio, es imposible no verlo. Y el Rossio es, en mi opinión, de lo más concurrido de Lisboa.

Alrededor de un siglo después, en 1864 se cedió el edificio (o lo que quedaba de él) a la Asociación Portuguesa de Arqueología, que no tardó en convertirlo en un museo. A dicho museo, que puede visitarse hoy en día, fueron llevadas diversas piezas de interés arqueológico, como un par de momias americanas, una estatua de Alfonso Enriques, azulejos árabes… entre otros. Al Museo del Convento do Carmo se accede por la plaza do Carmo, muy cerca del Rossio. Es recomendable subir usando el Elevador de Santa Justa, que da acceso justo a la Plaza do Carmo, y así te ahorras una subida considerable por el Barrio de Chiado. No obstante, (y eso fue lo que hice yo) si te abstienes de usar el ascensor, el paseo es muy agradable (aunque cuesta arriba, eso sí).

La historia casi termina aquí: en 1974, el 25 de abril, una parte considerable del ejército portugués se rebeló contra la dictadura del “Estado Novo” que regía los destinos del país desde los años veinte del siglo pasado. El máximo exponente del régimen, el primer ministro Marcelo Caetano (sucesor de Salazar, que gobernó el país casi cuarenta años) se refugió en un cuartel militar que hay junto al Convento do Carmo. Pronto se rindió y huyó a Brasil, donde murió en 1980. No puedo evitar sentir una profunda admiración por una Revolución (la de los Claveles) que fue prácticamente incruenta (creo que hubo cinco muertos por disparos de incontrolados, no por las fuerzas sublevadas).

Documentándome para este post, he encontrado estos otros datos de interés, que no he incluido en el texto anterior por hacerlo más legible (son un poco off-topic):

  1. Nuno Alvares Pereira fue beatificado en 1918. El proceso de canonización se abrió en 1940.
  2. El incendio posterior al terremoto destruyó completamente el teatro de la ópera, inaugurado solamente medio año antes.
  3. El terremoto afectó a la Giralda de Sevilla, además de a otros muchos edificios de esta ciudad.
  4. Al rey de Portugal en el momento de la catástrofe le entró tal claustrofobia que no pudo volver a dormir bajo techo en su vida.
  5. Después del terremoto se hicieron numerosos ensayos de construcción de casas resistentes a los terremotos. La simulación del seismo se hacía con soldados marchando en formación (que agitaban la superficie de la tierra). Al parecer, esta es la primera ocasión en la que se hizo algo así.
  6. El Terremoto de Lisboa es el origen de la sismología moderna. El Marqués de Pombal envió encuestas a todas las parroquias de Portugal preguntando datos del terremoto como su duración, daños, etc. Era la primera aproximación sistemática a un fenómeno de este tipo.
  7. El Terremoto dió mucho que pensar a filósofos como Kant o escritores como Voltaire. A éste último le hizo cambiar sus puntos de vista sobre teología, por ejemplo.

Bibliografía: wikipedia, pbase, Guía de viajes de Portugal Lonely planet,

NOTA: la primera imagen es de la wikipedia.

Banderas famosas (I): la bandera de la Luna

8 mayo 2007

En mi opinión, el programa Apolo es una de las cotas más altas de la humanidad. Es el lado bueno de la competencia exacerbada entre los Estados Unidos y la Unión Soviética. Debería hacer un post más generalista sobre el programa Apolo, pero prefiero quedarme con una pequeña anécdota de la llegada del hombre a la Luna: la bandera que colocaron allí Armstrong y Aldrin. Al fin y al cabo estamos en el “Mar de los Sargazos”, donde nada es lo que parece, salvo cuando algo es lo que parece. Y nunca hay garantías al respecto, me temo.

bandera apolo 11

Vayamos al grano. Todos hemos oído hablar de la bandera que pusieron los astronautas al llegar a la Luna. Hagamos una lista de las cosas que todo el mundo sabe sobre dicha bandera:

  1. La situaron en su emplazamiento los dos astronautas de la mision Apolo 11 que descendieron a la superficie lunar: Neil Armstrong y Buzz Aldrin.
  2. Era una bandera de los Estados Unidos de América.
  3. Unos conspiranoicos (algunos son unos cachondos, otros no tanto) decidieron que el ondear de esta bandera implicaba necesariamente que la llegada a la Luna había sido un montaje.

Esto es justo lo que yo sabía sobre el tema antes de empezar a preparar este post (y como se verá después, sólo un poco más al acabar de escribirlo). La primera pregunta que me hice fue: ¿sigue la bandera ahi? También es importante saber si la pusieron y ya está, o si tuvieron algún problema. Luego me pregunté a mi mismo que iba a adelantar sabiendo estas cosas, pero ya era demasiado tarde: tenía que saberlo.

A la pregunta de si sigue la bandera en pie, es difícil de contestar, sobre todo porque nadie tiene la más remota idea. Sabemos que cuando volvieron a la Luna los astronautas de la Apolo 15 la bandera seguía allí, y James Irvin la saludó militarmente (ver foto). Pero puede que se tratara de otra bandera (puesta allí por aliens, quizá. O por el propio James Irvin, o por aliens en colaboración con James Irvin en un estudio de televisión). He leído también que cada misión que logró alunizar puso una bandera en la superficie selenita, de manera que habría seis banderas (Apolos 11,12,14,15,16 y 17). Entiendo que el problema que aborda este post no cambia si se plantan 6 banderas o solo una.

Irwin saluda a la bandera

He consultado en Yahoo Answers y la verdad, estoy confuso. Hay gente que cree que la bandera sigue allí si nadie la ha quitado. Y si la propulsión de la nave al despegar no la derribó. Y si no la ha golpeado ningún meteorito. Y si no se ha caído en un terremoto lunar o “lunamoto”. Y hay quien dice que en nylon se descompone con la luz ultravioleta, y ya que la Luna no tiene una atmósfera que filtre estas longitudes de onda, pues debería estar hecha trizas. Para saber como está la bandera, habría que echar un vistazo. Hasta aquí, nada nuevo.
Echemos un vistazo. (No pensaba entrar en esto, pero los de Yahoo me han dado la idea) La pregunta que lanza alguien es: ¿por qué no ponemos un telescopio a mirar hacia la Luna y ver si la bandera sigue en pie? El Hubble no podría ser usado ya que está pensado para “otro tipo” de exploración espacial (más lejana), y los telescopios “caserillos” ni de coña tienen tanta resolución. Así que habrá que ir a la Luna a comprobarlo. Los telescopios profesionales tienen mejores cosas que hacer que buscar banderas en la Luna (además de que tiene un coste bastante alto el desviar un telescopio y ponerlo a mirar hacia otro lado. Yo propongo que los cospiracionistas asuman dicho coste, y pongan a prueba sus teorías. Aunque sea por una vez.)

La típica pregunta que todo el mundo se ha hecho alguna vez sobre la bandera de marras: ¿por qué ondeaba la bandera si no hay viento? Pues según los chicos de Yahoo Answers ondeaba porque la habían sacudido al clavarla en el suelo y colocarla, y al no haber una atmósfera, y ser la gravedad muy inferior a la de la Tierra, se queda ondeando un buen rato. Esta explicación no me acaba de convencer, pero si hay alguien que se atreva a aclararnoslo, que lo haga, por favor. La explicación de que la bandera ondea porque en los estudios de televisión había corriente ya la conocemos, gracias.

Les costó a Armstrong y a Aldrin el taladrar el suelo lunar para clavar el mástil. Lo que era de esperar, por cierto. Lo bueno hubiera sido que se hubieran dejado en la Tierra el taladro. Lo mismo hubieran tenido que enganchar la bandera al rover, pero la foto no hubiera quedado igual de bien. Y por último, parece que la pusieron un poco donde les dio la gana. Sin ir más lejos.

Por último, como no podía ser de otra manera, el video de la colocación de la bandera.

Intentaré que haya más post sobre banderas famosas (por una u otra causa). Prácticamente todas las banderas del mundo tienen algo de polémicas, y por supuesto, todas tienen una historia. Trataré de contárosla.